Gran parte de la humanidad se suma a celebrar, sin pensar mucho qué, sin importar sólo lo material.. porque en lo lleno duerme lo vacío que se expresará de todas formas mañana, cuando los basurales se llenen de papeles de regalo.
Quizás una intuición tozuda nos hace repetir esta experiencia cada año.
En estos días he conversado especialmente con mis amigos cristianos sobre diversas interpretaciones de la Navidad.
Me queda la magia, esa vocación humana. Capacidad de hacer que el símbolo se haga realidad, que aparezca ante nuestra mirada atónita la copia que hace la vida al arte.
Magia, misterio, creación de la humanidad.
Una gran cámara se acerca, en su búsqueda eterna de sentido a esta escena, un nacimiento, una de las manifestaciones de lo inmediato-abismal-maravilloso, de lo que gozamos como nostalgia, anhelo, destino y posibilidad inmediata, de lo nuestro evidente y divino.
Nacimiento, como si lloviera en lo seco, como el rastro de vida en un planeta futuro -y tomándome del poema de José Martí que ayer leí en el taller y que enseguida escuchamos en voz de Pablo Milanés, y que ahora mismo les dejo de regalo-; nacimiento, como copas llenas, sedientas.
Gracias por el inmenso regalo de vuestra amistad y…
¡Feliz Navidad!


La navidad para mí es un maravilloso día donde la familia toda se reúne en buena onda. Por mi parte, mi familia ha sido buena siempre, somos unidos aunque no aclanados. Recuerdo esas navidades con nieve, cuando el sol se esconde a las cinco de la tarde, al árbol navideño - esas de verdad con olor a árbol - adornado y sin regalos. Lo cierto es que algún familiar siempre se la ingeniaba para hacer de viejo pascuero con una bolsa repleta y hacer después como que ha llegado más tarde. Deseo para esta navidad que en Chile, aunque estemos con 35° grados sobre cero y nuestros árboles sean plateados, las familias se reúnan en paz y que para los niños si existan los regalos y la comida no falte en las mesas. Deseo que en este país que vuelvo a dejar pueda comprender que la navidad es solamente la cúspide de las buenas acciones que realicemos día a día. Que los gobiernos no opaquen su verdadero sentido de servicio con odios creados, conflictos inventados y que no roben. Que la farándula muera y se seque en lo más profundo de los olvidos, que los niños puedan estar en colegios que eduquen, sin profesores alquimistas que navegan en la política y en el acecho, que sepamos que los bomberos cuenten con el apoyo siempre de los ciudadanos, que la corrupción se termine en las entiaddes fiscales y que solidaricemos siempre. En definitiva, que no exista la pobreza material y espiritual.
MiLadoB
más de un vino que en la tierra no se sabe beber, he padecido"...no sé estoy en lo correcto con la letra, pero es lo que recuerdo cuando niño, cuando se escuchaba a Milanés
Feliz Navidad