Taller de la Calle

GLAMURIZAR II

¿Se puede aprender a glamurizar, a seducir, a contagiar, a crear a partir de unos fragmentos de memoria? 

Cada vez que soltamos esa pequeña historia de certificados, única e intransferible, y abrimos el flujo de nuestras capacidades creadoras, claro que sí, aprendemos y lo hacemos frecuentemente aunque no nos demos cuenta, en movimiento.

De hecho, eso es lo que hacemos cuando contamos en nuestro currículum -por cierto, glamurizando para ese contexto determinado- quiénes somos y qué hemos hecho. Muchas veces una oportunidad se gana o se pierde dependiendo de esa distinción que nos permite glamurizar adecuadamente.

Hay personas que creen que son su currículum y que actúan en consecuencia hasta en los espacios menos exigidos. Un ingeniero que nunca deja de ser ingeniero, una modelo que siempre debe ser modelo son ejemplos de cómo podemos glamurizar, con más o menos recursos, a partir de nuestros identidades certificadas...

Curiosamente, nuestra época, tan abierta –y hasta adicta– al rutilante espectáculo parece haber trasladado algo de su gravedad (peso y pesadez) a lo liviano y frívolo que implica el glamur. Vivimos una glamurización muchas veces vacía, pero no es problema de la glamurización (que también estaba presente en las cavernas).

Quizás algo central es cuestionarse para qué glamurizo, para qué creo. En todo caso, no nos dejemos atrapar por la sociología; en el taller nos interesa crear con palabras, y para ello, inevitablemente, es necesario glamurizar.

Les propongo a mis talleristas un encargo bastante conocido:

“Hagan una lista con afirmaciones sobre su vida. Sólo hechos comprobables, ningún juicio, ninguna calificación”.

La mayoría desconfía. Sus vidas, nada más y nada menos, aunque incluyan el día del matrimonio de sus padres, viajes y hasta un paso por la cárcel… terminan siendo unas cortas listas de eso, sólo hechos, por lo demás bastante parecidos entre unos y otros.

El segundo encargo: “Ahora agreguen a esa lista todas las interpretaciones que tengan sobre esos hechos, juicios, explicaciones, declaraciones emocionadas, cortes, adornos, lo que quieran agregar. Todo.”

Entonces las caras cambian, el asombro aparece. “¡Esto es una novela infinita!”, “¡Perdí el control, me fui por las ramas!”, “Me volé, le puse bastante de mi cosecha”

Los simples hechos se visten, se maquillan, se despiertan como aves del paraíso y…vuelan.

Leyendo tus escritos y recordando nuestras conversaciones sobre glamurizar, se me ha quedado pegada la idea de que, quizás, se puedan distinguir determinados estilos básicos de glamurizar. Me imagino que son unos pocos y que con ellos se puede armar una suerte de taxonomía generadora de múltiples formas de glamurizar...el sueño del pibe.

Como dices, glamorizamos cuando conectamos, articulamos, los eventos que nos ocurren y nuestras propias acciones, de manera de producir historias que den significado o hagan sentido (entendido de la manera más general posible) de nuestra vida y de quienes somos. Me imagino que una posibilidad de conectar eventos es hacerlo como lo hacen las ciencias de la naturaleza: articulando causalidades en una cadena de causas y consecuencias. Los tipos racionalistas, los economistas, seguramente hacen eso. Abunda el control, el cáculo predictivo, la venganza en estas historias glamurizadas. Virtud apreciada: tener conocimiento, saber. ¿Tendencia a la rigidez? Conservadurismo.

Otra posibilidad de establecer conexiones entre acciones y eventos: mágica. No hay causalidad, hay emergencia misteriosa o espontánea de eventos que se conectan entre si mágicamente. Tomo acciones más por tincada, intuición o espontáneamente que por razones fundadas. Abunda la sensibilidad, la intuición, la espiritualidad, la soltura espontánea, la creatividad, en estas historias glamurizadas. Virtud apreciada: sensibilidad. ¿Tendencia a la histeria? Esponteneidad.

Otra: se conectan normativamente. Mis acciones siguen normas y estándares (morales, éticas, estéticas, heurísticas, rules of thumb, whatever). Abunda el heroismo, la santidad, la traición, el pecado, los momentos decisivos en estas historias glamorizadas. Virtud: la consecuencia. ¿Tendecia a la obsesión y la compulsión? Rutina, ritualismo.

Otra: se conectan por acción oculta de poderosos que conspiran para producir los acontecimientos. Mis acciones son defensivas, victimizadas. Abunda la información privilegiada, el conocimiento oculto, las conversaciones privadas, las intensiones inconfesables, la discreción, los círculos de relaciones, en stas historias. ¿Tendencia a la paranoia? Virtud: tener acceso a relaciones. Conspiratividad.

¿?

 

Haces esto?

que el Eneagrama es una potente herramienta de autoconcimiento, autodescubrimiento y autotransformación como dice Richard Riso. En la mañana mientras iba en el Metro, estaba leyendo sobre el eneatipo 3 que cuando cae en estados de desintegración lo que le ocurre es una pereza del desarrollo de sí mismo. No quiere ver. Es una clara manera de definir a la gente hiperpragmática, que busca conseguir sus metas a costa de todo.

Sí envíamelo por favor.....

Saludos

IJ¨P

a veces el miedo

 

a veces el miedo

se queda

detenido en los cristales

 

a espaldas llueve

en el umbral de un espejo

para que la lucidez

de una lágrima no lo moje

o los dientes

se destemplen al sorberlo en

una copa de pie largo

 

escupe por su boca bífida

una risa en menguante

pide justicia

como espada que chorrea pus

en la cabeza

de los incautos

pero le devuelve a los ojos su fatiga

-de noche y en silencio-

para que el fuego tenga

el poder

de quedarse con su manta

Es lo que yo creo. La construcción poética tiene mucha relación con la construcción  aplicada en el dibujo o la pintura. lo que está oculto en los espacios vacíos que se crean entre las figuras muchas veces contienen más información que la figura misma...la sombra sostiene a la figura. Le da solidez y credibilidad, así entonces lo que se oculta en lo expresado nos sonríe con imágenes. Como dices tú, imágenes seductoras que nos llevan a volar o a recordar. No es necesario ponerle el dedo al sujeto o al objeto porque el juego es justamente no ponerles cara. Las caras (caretas)nos inducen a espacios particulares, a veces ajenos y limitados...esto otro nos impulsa a desplegar las alas y dejarse llevar por el viento que no se ve pero está y se siente

       El miedo es contenido por la lucidez de saberse en sus garras.El miedo que todos poseemos, listo para saltarnos desde el espejo Es ese miedo que muchos de nosotros creemos no tener pero en un descuido nos deja sin aliento, paralizados ante nosotros mismos. Es la gran ola de un tzunami llevándose todo, dejándonos a la deriva sin sombra ni sustento. Lo más increíble es que justamente en esa desnudez se encuentra nuestro poder.

Gracias por tu "bravo". Me pareció un tema acertado a los tiempos que estamos viviendo

Le he dado vueltas...re mirando al concepto glamurizar....la seducción. Para mi la sensualidad tiene que ver con la aguidización de los sentidos, el ser capaz de provocar en el otro una una mirada de correspondencia, de fusión de los respectivos mundos. Una mirada, un gesto, una señal, una emoción acompañada de un flujo de endorfinas y algo de adrenalina....pero no es algo brusco ni rudo..."lento es suave, suave es rápido"....Diferente es la sensualidad de lo erótico, que es más irruptivo, como el relámpago. En el caso de una relación de pareja, para mi, primero va la sensualidad y después el eros....nunca  al revés (o casi nunca....si es siempre, esto destruye la relación....de vez en cuando puede ser, para romper las cadenas). En nuestra sociedad se le da mayor importancia a lo erótico y se va acompañado de la venta imagen (implantes, siliconas y demases)

Salu2

Ignacio

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