Taller de la Calle

GLAMURIZAR III

Retomo la idea. Glamurizar con palabras, sobre todo cuando escribimos, supone adueñarnos de nuestra identidad, envolver con encanto y pasión esos hechos que recordamos haber vivido, es decir elaborar unos cuentos que, al desnudo, serían sólo eso, retazos o fragmentos de hechos. Hechos que sin glamurización, por más detalles y pruebas que agregáramos, serían bastante poco (“soy ingeniero, estoy casado hace veinte años, tengo cuatro hijos y soy jefe del área de administración de mi empresa…”).

Invito a mis alumnos a observar nuevamente sus escritos. Tenían una lista de hechos, ahora tienen un cuento hermoso, que además contiene mil otros cuentos. Tenían unas flores, ahora tienen un ramo de flores. Los han puesto en una vasija especial, los han cortado, mezclado, ordenado o desordenado. Cada cuento, a partir de unos hechos inatrapables y muchos de ellos incomprobables (¿cómo comprobar el sueño recurrente que tuve durante mi infancia?) bastante comunes y potencialmente riquísimos, ahora se ha transformado en una obra personal, una creación.

Crear supone glamurizar. Glamurizar es seducir, encantar, asombrar, conmocionar, despertar interés, lograr ser escuchados.

Necesitamos seducirnos y seducir a otros para comunicarnos y nos comunicamos para pasar de ser meros efectos a ser origen, para crear.

Se puede glamurizar de muchas formas. Y para ello no se requiere solamente lujo material. Con y en el lenguaje lo hacemos constantemente. Glamuriza una mirada, una frase original, una declaración sincera, un silencio implacable, un chiste negro, una introducción desconcertante, un pelambre sabroso. Quien glamuriza hace de lo ordinario algo extraordinario, despierta la atención del otro.

¿Se han fijado en cómo glamuriza la naturaleza? No se anda con chicas porque lo que debe despertar es fundamental. Un contagio espectacular de vida y muerte constante, infinitos cuentos de explosión, contracción, florecimiento, celo, hambre, alegría, sueño, nostalgia, introspección, matanzas, locura, amor, terror, ternura...

Para mostrar más lo que quiero decir con glamurizar hago notar diferencias básicas entre quienes contestan a la pregunta “Quién eres”. Un argentino, un brasileño y un chileno son personajes que ilustran esta idea en diversos chistes.

Al lado de las exultantes respuestas de los primeros, el chileno parece tomar siempre un camino corto, ágil, pícaro, pero sobre todo corto. Austeridad le llamamos a nuestra destreza en la cortedad. Y por cierto, eso también es glamurizar.

Hago ver otro ejemplo. ¿Cómo glamurizan al seducir a su amada un chileno, un mexicano, un italiano?

Las comparaciones nos hacen reír. Ante la seducción amorosa o ante cualquier otro escenario de participación donde es importante llamar la atención de otro, se necesita lenguaje, actitud, creer y crear.

Para seducir a otros tenemos que seducirnos a nosotros mismos. Para vibrar y hacer vibrar a otros, con el fin de con-versar, es decir, crearnos y crear con otros, glamurizar es imprescindible.

Así nos contagiamos estados de ánimo minuto a minuto, día a día, y, con más o menos pasión, con más o menos garbo y consciencia, aunque no nos demos cuenta, creamos.

Y agrego, hay territorios, culturas, épocas, contextos de glamurización. Lo que seducía ayer puede que hoy ya no, o tal vez suceda lo contrario, dependiendo de algo central, la subjetividad, individual y social.

Justamente eso es lo que hacemos los humanos, a diferencia del pavo real o la primavera. Cuando creamos con palabras, cuando escribimos, cuando nos vivimos como personajes y escuchamos a otros como personajes, glamurizamos con nuestra subjetividad.

Podemos recargar nuestra memoria al infinito, si hacemos espacio a nuestra subjetividad, si nos permitimos escuchar y emocionarnos con los cuentos de otros, del mundo, la historia, el arte, la calle, para vivir como partes activas del engranaje fascinante de la creación.

Mi taller es un espacio para escuchar y ser escuchado como oportunidades, como estímulos para crear, y creamos a partir de unas propuestas que hacen del ejercicio un juego, una aventura.

No nos quedamos atrapados en el prejuicio de lo único e indivisible del alma o de la importancia fundamental de la vida de cada uno. Potenciamos un juicio distinto: somos seres creativos y abiertos a las posibilidades de comunicar y contagiar distintos estados de ánimo. Uno de ellos, el más preciado, es el estado de ánimo de ganas de crear(se), de vestirse y glamurizarse con esa palabra que pasa por un cuerpo, al escribir.

Como el juglar medieval que aprendió a glamurizar hasta lo que no había vivido nunca, como la replicante que al final termina enamorando a un ser humano, quienes asisten al taller aprenden, al alero de los creadores universales, a encantarse con la magia inagotable de los cuentos de su vida y a participar en su permanente (re)creación.

 

creo que nos permiten glamurizar y para ello se requiere "despegarse" de lo concreto y ser capaz de realizar abstracciones, ponerle 2º piso a la casa, multiplicar las neuronas y no sólo usar la neurona satélite.

Es cierto que cuando nos presentamos usamos categorías sociodemográficas o variables nominales: ingeniera psicólogo, médico (los médicos no son doctores, son licenciados en medicina. Es cierto que varios pueden obtener el grado académico de doctor, pero generalizar a todo el gremio....algo vanidoso y "mentiroso"), mujer, hombre..etc. A veces me he tentado de contestar, por ejemplo: "soy un individuo que en este momento está viviendo un proceso de....estuve leyendo sobre el eneagrama y me di cuenta....que siento..." pero he sentido que haré "el loco".

Saludos

Si hay algo que valoro en la vida es el tratar de ser coherente entre lo que pienso (digo o escribo), lo que siento y lo que hago; además es un imperativo en mi trabajo. Cuando estaba en la Universidad, dije en una reunión que mi motivación por estudiar psicología era el poder entenderse a uno mismo (en vez de todas esas frases clichés como: "ayudar a los demás", "mi vocación de servicio", las cuales tienen algo de verdad, pero como dice Maturana: "todo lo dicho es dicho por alguien") Casi me sacaron la cresta la gente que estaba en la sala.


Dicho todo esto para estoy en un período de re-aceptar (nunca se termina este proceso), de dejar ser mi propia locura...es un asunto de coherencia como dije. Conectarse con la locura personal, pasa por un acto volitivo de querer crecer y soltar las ataduras que nos esclavizan, sobre todos los paradigmas mentales (y afectivos). "Soltar la presa" dice la autora (no recuerdo el nombre) del libro "Mujeres que corren con lobos)

 

 

Creo que es posible construir esos contextos de locura, no están a la vuelta de la esquina, pero se puede. Hace unos días también estuve en la playa y también me dediqué a observar a algunas personas....perdón, individuos: la señora que lee un libro, el joven vanidoso que se pasea por la playa, el niño que disfruta la arena. Me pregunté cuando los miraba en dónde y en qué emoción y pensamiento estaba cada uno de ellos.


Hoy me encontré en la calle con Claudio Di Girolamo, quien es amigo de mi familia. Vivíamos cuando niños a una cuadra. Mis hermanos mayores son de la edad de sus hijos. Me dijo que tenía 80 años...se veía "como tuna". El es alguien "loco" que ha sido capaz de crear contextos de creatividad, alegría, encuentros, etc. Es alguien que ha vivido de verdad.

Un abrazo!!!

No te preocupes, a mí también se me pasa, en ocasiones. responder los comentarios. ¿Qué tal las vacaciones?

 

Por favor, ¿me puedes explicar el orden sintagmático? El paradigmático creo entenderlo, pero ¿qué relación tiene con la verticalidad?

 

Creo que la única forma de establecer puentes reales de comunicación, de construir algo en común es siendo "abierto y generoso", aunque también entiendo que la persuación va aparejada con algo de "manipulación", pero no es este el caso. Me refiero con esto último a la pragmática, a provocar algo en el otro.

 

La conciencia, al focalizar la atención reflexiva es lo que nos permite ser coherente con los sentimientos y actos. Una vez que lo logramos esto puede pasar a ser parte de nuestra memoria no declarativa, como dice Joe Dispenza; forma parte de nuestros hábitos, de nuestro ser, de  nuestra personalidad. Ayer estuve viendo un video en youtube llamado "Tu mente inmortal", que esta subido en 8 partes. Las bajé todas. Lo había visto antes en un video de Redes Neuronales, pero no sabía como se llamaba él; este último video lo compartí contigo hace unas semanas a través de un link, no se si lo lograste bajar. Recién me enteré ayer, que Dispenza estuvo en Chile el año pasado

 

La psicología jungiana siempre me ha motivado, pero se que es algo críptica, "difícil" de procesar. Tengo acercamientos intermitentes con ella, entre los cuales está el libro de la Dra Clarissa Pinkola.

 

A crear, a crear...en eso estoy..tratando de plasmar, de ser coherente...

 

Saludos cariñosos

Es cierto lo de las modas y choradas. En mi trabajo está lleno de eso: brainstorming, kick off, burn out. A propósito, Coco Legrand en el Festival por querer usar esta expresión para referirse al estrés profesional (Síndrome de Estrés Profesional), utilizó el termino "bullying", que en realidad es otra forma de estrés dado que a nadie le gusta que lo toreen. No es mi intención ser como el profesor Banderas o el profesor Campusano, ya que encuentro que son fundamentalista con el lenguaje, pero las palabras crean realidades y la sintaxis (ahora entendí lo de sintagma) es importante a la hora deomunciarse. No es lo mismo decirl a alguien: "te quiero" en vez de "te amo", por ejemplo. 

¿Podría ser la siguiente analogía?:

Sintagma:Paradigma = Sintaxis:Semántica

¿¿¿????

El infinito del que hablas creo que nos permite construir realidades con movimiento y magia. Loable, por decir lo menos, ponerlo al servicio para transformar los miedos en seguridades, entendiendo que estas también son cambiantes.

Lo de las redes neuronales, tendría que enviarte nuevamente el link, ya que es un video de 100 MB; lo subí a través de una página gratis que permite compartir videos archivos hasta 2 GB, pero al ser gratis sólo lo mantienen en servidor, lo guardan por 3 días.

Mmm...a mi me motiva conversar usando bligoo, creo que lo escribes ayuda al crecimiento individual y colectivo, pero cada uno se hace responsable de sí mismo...entro  a tu blog por "mis medios"....los blogueros que conozco en este espacio, no se si motivan por estos temas, pero me comprometo a publicitar tu espacio; ya lo hice en mi blog con una amiga que es profesora de lenguaje y comunicacióny que también le interesa tu taller

Saludos

I.

Es fascinante descubrir esa dimensión de mi mismo, ser una palabra. Quiseira pensar que soy muchas palabras y mas bien soy todas las palabras que se de-forman o se Trans-forman al pasar por mi cuerpo.

Esto de glamurizar en ciertos momentos me produce rechazo, pues lo asimilo a aparentar a finjir a asimir que la forma es mas importante que  fondo. Sin embargo también me doy cuenta que aunque no lo quiera siempre estoy yo también glamurizando. En cada intento por comunicarme glamurizo, por cierto ahora mismo al escribir esto.

Entonces glamurizar cobra otro dimensión y se me aparece como algo mas cercano a atreverse a existir, a ser uno mismo en sus multiples dimensiones, a descubir-se y mostrarse tal como somos con contradicciones legitimas, con humor, alegría, con perderle el miedo al ridiculo, con atreverse a reir, cantar, bailar, jugar...glamurizar entonces se asemeja para mi a libertad. Es estar contento con lo que soy y como consecuencia mostrarlo al resto del mundo. Creo que en cuando avanzamos en ese camino es cuando mejor seducimos.

 

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