Taller de la Calle

A SOLO DOS MESES DE UN TERREMOTO

Una de las dinámicas más propias del taller es la escritura en sala. Esta experiencia nos conecta con el ánimo de desafío, la intuición, el espíritu lúdico, la confianza con el grupo y la capacidad de improvisación (aquí y ahora).

He visto el beneficio que produce esta práctica y cómo impacta de lleno sobre los prejuicios que conservamos acerca de la creación, el arte, la inspiración, entre otros.

La escritura en sala puede llegar a ser una demostración palpable de que todo aquello (creación, inspiración, arte) no está en otra parte, ni es necesario que lo traiga una musa, ni es privilegio de sólo algunos iniciados, sino que es una posibilidad abierta a todos. Al escribir constatamos que podemos construir identidad a partir de fragmentos de memoria, en el presente.

Entendiendo que corresponde a la experiencia personal (autobiográfica) y también colectiva, propuse a mis alumnos escribir sobre el terremoto acontecido hace dos meses en Chile.

¿Qué fue, qué ha sido el terremoto para cada uno?

Parece que la palabra terremoto (y el fenómeno) hiciera parte de nuestra cultura, nuestro vocabulario, nuestro carácter, nuestra memoria, nuestra identidad chilena, así lo dicen los estudiosos del individuo y de la sociedad. Tenemos una cierta familiaridad con lo sísmico.

Pero a la vez podemos dar testimonio de una experiencia traumática. Digo a la vez porque el hecho sucede de un modo particular en nuestro país, un modo que deja caber también el humor, el absurdo y otros componentes del relato que asombran a observadores extranjeros.

Y retomo la palabra traumática ya que en los relatos que surgieron constatamos la presencia de muchas emociones, fantasías, pensamientos y actos que, si bien son parte de nuestra familiaridad, también lo son del silencio o de lo que se deja puertas adentro.

Por mencionar algunos, y en términos muy generales, la experiencia sensible de la pérdida del control, la vivencia de la fuerza violenta de la naturaleza sobre nuestras construcciones y nuestros cuerpos, las fantasías tan diversas, en vida, de la muerte (o la muerte en vida), y todo ello –en nuestro afortunado caso– como experiencias que no incluyeron la muerte real de un ser querido, la pérdida concreta de la casa, el trabajo u otros.

Sin embargo, también vimos que en nuestra cultura de país sísmico se encuentra instalada una especie de conocimiento, o mandato soterrado, que nos viene a decir, “no le pongái tanto, si a ti no te pasó na’h”.

No es inocente entonces el silencio que hacemos frente a un hecho tan insólito.

Por eso insistí en el tema que parecía “bastante superado”. Y los escritos resultantes estuvieron sorprendentes, con hechos nítidos y presencia subjetiva del hablante en el presente y en el pasado del recuerdo. Tuvieron tensión, humor, belleza, ternura y reflexión.

Algunas reflexiones que surgieron: no hay un terremoto igual para todos, cada uno tiene una experiencia única aunque a la vez común. Cada persona está en un momento particular de su vida y trae consigo un pasado. Todas nuestras acciones parecen orientadas a enmascarar el hecho de que no controlamos la vida ni la muerte. Lo que se movió no fue solo la tierra, sino también nuestras creencias, nuestras certidumbres, nuestro afán por mantener proyectos, planes de seguridad, de salud, de economía para un futuro que no manejamos.

El terremoto fue traumático, pero también vivificante, como un bofetón que nos dio la posibilidad de derrumbarnos, detenernos y replantearnos el sentido de nuestra vida. Sentimos nuestra fragilidad, nuestra precariedad, pero también lo que gratuitamente tenemos, la vida. Bajo la presión de lo incontrolable vivenciamos aquella expresión latina, Carpe diem, “aprovecha el día”, no lo malgastes. Sentirlo puede doler, pero terminamos por agradecerlo.

Lo que hacemos al escribir sobre una experiencia traumática es poner palabras que puedan nombrar una necesidad acallada o resignada, una pérdida, un duelo, unas emociones indecibles, un deseo de liberación.  Lo que hacemos es apropiarnos de la experiencia, elaborarla, legitimarla, sanarla.

Sanar un trauma, pretérito o reciente, implica revisitar emociones y quiebres que han quedado en nosotros encapsulados, tal vez en forma de fantasmas, en algún lugar, por cierto que también en el cuerpo.

Escribir sobre ello es como abrir una madeja apretada y comenzar a hilar juicios y prejuicios que se mantienen en forma de clichés trivializadores o de fórmulas tomadas del habla común. Escribir sobre ello es hacerle nido a emociones, interpretaciones y juicios como el miedo, el sinsentido, el absurdo, la rabia, el resentimiento, la perplejidad, la vergüenza, el horror o lo que no alcanzamos a comprender.

Sanar un trauma, personal y colectivo, en un espacio de respeto es una oportunidad de sacar del encierro una vivencia, ecualizarla con las de otros, transformándola así en una ocasión de superación y enriquecimiento mutuos.

He recordado a las mujeres de Machalí que se sentían culpables porque en el sur había gente más afectada, a pesar de que en esa comuna había más de 2000 casas desplomadas. Les costaba hablar de actitudes insospechadas, como sostener un televisor nuevo en vez de socorrer a un hijo, de un vecino que había querido matarse o de otro que había muerto al entrar en su casa para salvar al gato.

Los relatos posteriores al terremoto también denotan rabia por la imposibilidad de expresar las emociones personales, generalmente percibidas como signo de egoísmo y debilidad, en medio de llamados al heroísmo y la normalización.

Escribir sobre el terremoto fue darnos cuenta, en el silencio de la página en blanco, de que no se puede cuantificar ni juzgar el sufrimiento de cada cual.

 Lo que yo siento es lo que siento. ¡Y lo siento mucho!

Al leer tu maravilloso e inspirado texto sobre el terremoto pensé en lo incitadora que puede ser la lectura para escribir. Tus palabras produjeron ecos en mí que querían transformarse a su vez en texto.

El terremoto del 27 de febrero es un hito que marca un antes y un después para todos los que lo vivimos, al margen de la magnitud de los daños. Algunos perdieron seres queridos, otros su casa, los bienes juntados toda una vida con esfuerzo; pero asimismo otros perdieron su norte, su fe, su fortaleza, su a veces denostada pero tan preciada rutina. Como tú dices, eso es saludable en el sentido que puede ser un camino de sanación que nos lleve hacia un estado de conciencia más virtuoso, un darnos cuenta, un agradecer. Tal vez el terremoto haga de nosotros mejores personas, un mejor país.

Y si somos capaces de transformar el temblor de la mano en escritura, todo está bien. Agradecido, Verónica!

Con todo esto a veces parece que la vida es una suseción de terremotos, en mayor o menor intensidad con epicentros cercanos o mas lejanos, los cambios se suceden unos a otros y no se pueden avitar.

Al leer aquí, me acordé de mi propio terremoto y mis replicas que aun siguen algunas son tan subterraneas que se hacen inperceptibles...hay que estar con las Choas, las Onemis y todos las oficinas gringas muy atentos para percibirla...a las replicas internas me refiero.


Me vienen a la mente también los marepotos y los tusunamis y tantas otras cosas que se mueven y se siguen moviendo en este Chile colectivo y en mi Chile personal...

Mas abajo va un relato de mis vivencias del terrmoto, por mientras les envío abrazos teluricos grado 6 a 7, escala mercali

saludos!!

(Traté de hacerlo como si fuera en sala, sin derecho a revisón ni a la busqueda de inspiración)

El año 2009 lo inicié con un cambio de trabajo inesperado, fue mi primer terremoto de la temporada,  aun que reconozco que salí ampliamente favorecido con el cambio,  fue de todas formas un remezón inesperado y traumático.

Y el año siguió movido las replicas con distintos epicentros se hacían sentir, entre ellas el embarazo de una niña de 17 años compañera de curso de mi hija, con intención de aborto por parte de la abuela incluido (finalmente la niña y su hijo sobrevivirían).

Mas adelante, el terremoto fue político. Era un ruido subterráneo que venía de hace tiempo, algunos lo escucharon antes que otros y supieron sacarle provecho, la corrupción por un lado y total manejo de los medios de comunicación (y de la opinión pública) por otro, hicieron que nuevamente la derecha llegara al poder. Poder demasiado concentrado para mi gusto.  Lo que nunca pensé que podía ocurrir, ocurrió…así son los terremotos. Este fue uno de los fuertes.

Y cuando ya pensaba que los terremotos se acababan y venía el tiempo de la calma del acomodo a los nuevos escenarios, justo cuando ya terminaba el verano y nos preparábamos para iniciar el año laboral y escolar,  ese sábado en la noche, el último de febrero era un tranquila noche familiar.

El remezón para nosotros comenzó temprano...a las 9 de la noche suena el teléfono y nos avisan que la niña, compañera de mi hija se iba al hospital de la católica en Marcoleta a tener a su hijo, el sobreviviente.

Estarían ahí solo sus padres y ella, así que decidimos ir a acompañar la espera y a disfrutar la nueva vida. Uno de mi hijos saldría con los amigos y mi hija iba con nosotros a esperar el nacimiento. Pasaban las horas y la conversación en la sala de espera se agotaba, de fondo sonaba el festival de viña en la tele y lo mirábamos por que no había nada mas que hacer. Ya eran las 2 de la mañana así que salí a buscar a mi hijo y volví a la clínica. Estábamos con los futuros abuelos, la futura madre, mi señora y  dos de mis hijos (los que viven con nosotros pues nuestra hija mayor ya casada estaba en su casa).

Cerca de la 3 de la mañana nos vencía y el sueño y nos recostábamos en los sillones para dormitar mientras la nueva mamá seguía con su trabajo de parto.

De repente algo se movió, empezó el ruido, era como un tren en marcha. Yo permanecí recostado y abracé a mi hija que estaba a mi lado. Aun que quisiera no podía moverme, el tren iba demasiado rápido. En unos instantes todo terminó, o mejor dicho todo empezó: el pánico cundía en el hospital, el personal no sabia que hacer, nosotros menos y qué decir de los pacientes, La futura abuela entraba corriendo a ver a su hija parturienta y corriendo salía a decirnos que no sabía qué hacer, sin darse cuenta  repartía el pánico por lado y lado.

Apareció el equipo de emergencia del hospital a poner las cosas en calma, a establecer prioridades, etc. La urgencia que había estado casi vacía, en 2 minutos se llenó con personas asustadas o heridas. Todos tratando de hablar por teléfono con algún familiar y  nadie lo lograba. En vista de eso, el  futuro abuelo salió corriendo a ver  su departamento en un quinto piso de Ñuñoa donde habían dejado una anciana con Alzaimer a cargo de un sobrino joven no mayor de 17 años, nadie sabía en ese momento las consecuencias del terremoto.

Mientras tanto la futura abuela le venía una taquicardia, ya no veía, estaba mareada hubo que la llevamos a urgencia del mismo hospital.

Ahí estábamos nosotros cuatro acompañándola para que la atendieran pronto, al miedo del terremoto se sumaba el miedo de la posible muerte de esta señora.  En ese momento nos llaman desde la maternidad preguntando por la mamá de la niña o algún familiar que la acompañe en el parto y…¡no había nadie!  Y ustedes quienes son nos preguntan, ella es la mamá pero está malita así que no cuenten con ella, nosotros somos amigos, compañeros de colegio. Bueno entre usted le dicen a mi señora y parte con mis dos hijos a ver qué pasaba. Mientras tanto me quedo yo acompañando a la enferma.

Nos hacen pasar el box, sáquese la blusa le dicen y yo mirando para la muralla. Me hablan como si fuera el marido y yo no estaba para dar explicaciones, solo me importaba que la atendieran pronto y la sacar del shock, crisis de pánico o lo que fuera. Finalmente la estabilizaron y pudimos salir caminando hacia la maternidad. Llegamos en el momento preciso en que mi señora tomaba en brazos a Vicente quien aun no tenía conciencia de estar vivo, ni menos aun de todos el caos que había precedido su nacimiento, él solo de dejaba ver a través de la vitrina con una paz tan envidiablemente … fuera de contexto.

 

 

 

¿Puedes incluir alguna citas de lo escrito por los participantes?

Me parece notable, como cada vez que redescubro la multipliciadd de mundos que habitamos y la multiplicidad de cosas que son las cosas.

Hasta los terremotos.

que la energía de la Tierra iba en aumento, que el cualquier momento se derrumbaba todo. Sentí falta de control sobre los hechos. No estoy preparado para la muerte aún. Saludos

pero los recuerdos quedan.

Nadie está preparado, pero de acuerdo a lo que uno ha sembrado se puede enfrentar de mejor o peor manera ese tipo de eventos; para estas situaciones, todavía recipen estoy preparando la tierra.

Saludos

Ignacio

Viví 12 años de mi maravillosa vida en Santiago, lloré, reí, crecí, olí, amé, saboreé,temblé....exploté, viví mi propio terremoto físico, mental y espiritual, me liberé, me limpié y doy gracias  a ese extremo sur de la tierra que me acogió, me cobijo y alimento, como útero materno y fértil. Luego por esos movimientos terrestres, atmosférico y energéticos estoy en el viejo continente y vi desde las pantallas como se terremoteaba Chile y mis hermanos humanos, sentí tristeza, llanto,hermandad, solidaridad; mas en lo profundo de mi sabía que a mis hermanos  cercanos no les había pasado nada, el final, no; sólo el remesón, el susto y el alboroto del momento, sentí confianza.

Llamadas, trás llamadas y bla, bla, bla; a nadie le paso nada grave.Me gusta la solidaridad, que existe entre nosotros  sur americanosy siento que somos de un gran ejemplo para el resto de los continentes de esta tierra, para mi las limpiezas son beneficiosas, son como renacer, cada terremo,cada temblor, cada maremoto,huracán,cada fiebre, cada catarro, cada colitis, gastritis y un largo etcétera.... y hay que estar seguros que las limpiezas llegan, en la quietud o en el movimiento, en la observación o en la distracción......sin darnos cuenta cada segundo nuestras células nacen y mueren, se purifican, se regeneran, se terremotean...

 

Besos y desde acá mucho cariño.

 

 

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                                                LA CHONA

                                                ==========

mariodelafuente@chile.com

Este es un hecho real.

 

Debo haber tenido como 15 años cuando frecuentaba los inicios de un canal , llamado en esos tiempos, año 1965, Zanjón de la Aguada, que en pocas palabras, era un canal a rajo abierto que contenía todas las aguas servidas de la zona oriente de Santiago de Chile. Una cloaca colectiva, que vaporizaba olores nauseabundos que se podían percibir desde lejos. En la actualidad, a pesar de estar totalmente soterrado, logran escapar, olores desagradables que me recuerdan esas etapas de mi juventud.

 

A pesar de los muy malos olores que emanaban del lugar, me resultaba apasionante ir cada tarde de caza, eran cientos los inmensos roedores que allí había, guarenes les llamábamos, de caminar lento y cuerpo carnoso, lo que me resultaba animoso a la hora de contabilizar las piezas muertas al final de cada jornada, las que, por supuesto , quedaban tiradas donde las pillaba el balín.

 

Sin falsa modestia, donde ponía el ojo, ponía la bala, y al cabo del tiempo, me hice de manera autodidacta, un especialista en la materia y un cazador avezado .

 

Como cada una de mis solitarias tardes juveniles , con mi rifle de aire comprimido a postones, en ristre , me dirigía impostergablemente al paseo, que consistía en recorrer un delgado sendero que como una vena serpenteaba ,seguía al canal en la  empinada ladera norte, que se acercaba casi tocando y distanciaba más de diez metros del nivel de las pestilentes aguas, que en verano resultaban casi impenetrables.

 

Digo,  tenia  15 años cuando un día, domingo cerca del mediodía , antes del almuerzo ya que solo los domingos iba en las mañanas, mientras todos mis amigos asistían impostergablemente muy de traje y corbata a la capilla de San Luís  a misa, yo ,encontrándome en esos menesteres tan prosaicos y vulgares, que se oponían en esa época a lo normal de los niños y especialmente de mis amigos, gente de clase media,  pero que en definitiva marcaron mi entretenida vida, caminaba, digo, en dirección al poniente como más cómodo me quedaba para disparar .

 

Sorpresivamente, en un momento indeterminado de mi silenciosa caminata ,sentí tras de mi ,en unas ramas, un ruido que me asustó, que yo no era un niño muy asustadizo que digamos.

 

En el claro de las ramas a mediana altura y notoriamente destacado en contraste con el azul del cielo, ya que prácticamente quedé mirándolo como para arriba, había un inmenso búho blanco que me miraba intensamente, 80 centímetros de blancas plumas vivas, con dos enormes ojos que, como un fogonazo, pretendían  advertirme algo, hipnotizarme.

 

Como estaba con el rifle cargado y andaba de caza, pues de inmediato y sin pensarlo dos veces, dispare, digamos a unos 4 metros de distancia, no podría fallar y el búho, no voló ni cayó, por lo menos yo no lo vi hacerlo ,sino se fue de espalda pero siguió asido a la rama sin ocasionar ni un ruido.

 

Como pude me introduje al lugar lleno de zarzas imaginando que estaría allí para cogerlo, lo que pasaría a constituir mi principal pieza de caza. Pero no, fue imposible siquiera verlo, ni rastros, ni ruido, ni sangre, simplemente se esfumo y mi valentía también, ya que al momento…

 

El domingo 28 de Marzo de 1965 a las 12,33 horas, un terremoto de Magnitud Richter 7.6  (e Intensidades de Mercalli entre VI y IX) se dejó sentir  en Chile ,entre las provincias de Copiapó por el norte,  Osorno por el sur e incluso pudo ser percibido en Mendoza y Buenos Aires por el oriente. Me encontraba en Santiago, justo al medio.

Corrí como pude hasta llegar a mi domicilio, mi madre había salido a buscarnos a la calle y una vecina de unos 22 años, que al parecer se encontraba en la ducha, salió corriendo desnuda a la calle, para mi grata sorpresa, justo cuando yo venía llegando. Así que con los años, nadie se acordaba del terremoto, sino del comentario que les hice cuando llegaron todos corriendo desde la capilla y conversamos , comparamos e intercambiamos nuestras experiencias en el pasaje, frente a nuestras casas, ya que nadie quería entrar por miedo a las réplicas.

                  

El epicentro se ubicó en las coordenadas 32°33'' de latitud S y 71°10' de longitud W, esto es, muy cerca de las ciudades de La Ligua y Petorca, V Región (en la entonces provincia de Aconcagua).
El hipocentro se habría localizado a 50 o 60 km. de profundidad.
          

En Santiago fue de Intensidad VII e interrumpió las comunicaciones por cerca de 60 minutos.

Varios  tranques de relave mineros cedieron con este sismo ( Los Maquis, Cerro Negro, Bellavista, La Africana, El Cerrado y La Patagua ), afortunadamente sin cobrar vidas humanas.

El adobe, material mayoritariamente usado en las construcciones de la amplia zona afectada, facilitó la acción del terremoto.


En el cerro La Campana, cerca de Quillota, cuatro excursionistas del Club de Montaña Valparaíso fallecieron al ser aplastados por el derrumbe de la ladera del cerro.

Llay Llay y los cerros de Valparaíso quedaron también con graves daños en sus construcciones.

El suministro de electricidad y agua potable estuvo suspendido por varios días en casi todos los pueblos mencionados.

En Santiago murieron otras dos personas.

Varios días después ya premunido de algunos palos y herramientas visite el lugar, del búho gigante sin haber comentado el hecho con nadie, sin resultado alguno, por tanto, nunca olvide la anécdota,  la soslayé, la dejé pasar, porque supuse, nadie me creería. 

 

Lo que nunca olvidé, fue el tremendo sismo que empezó en ese momento, pero nunca lo relacioné con la   CHONA, como lo hago ahora, con el correr de los años.

 

La CHONA, es un mito de raíz mapuche, creo y está muy presente en el admapu, que son reglas sociales y valóricas que rigen en el pueblo mapuche, en la índole moral, religiosa, espiritual y jurídica de su espacio territorial. Debido a sus características, el admapu igualmente es representado como un don entregado por la deidad Guenechén a los mapuches.

El conocimiento del admapu era enseñado a partir de los 12 años en las mujeres y 14 años los varones.

-La interacción permanente con la naturaleza, que debe ser realizada de una forma respetuosa.

-La relación con los espíritus de sus antepasados, que indicaba recordarlos.

-Organización social, así en tiempos de guerra, establecía principios de organización política altamente jerarquizados.

-Derechos sobre la tierra y los recursos. De acuerdo a este Admapu, o derecho mapuche, cada familia (extensa) tenía derecho al desarrollo de sus actividades de recolección o agricultura, a un determinado territorio de tipo familiar que pasaba de generación en generación y era ejercido en forma comunitaria. Dicho territorio no solo comprendía el derecho a la caza y recolección y a la práctica de la agricultura en pequeña escala, sino también implicaba derechos de jurisdicción del lonco sobre quienes habitaban en el.

Para mantener y recordar el admapu, se realizan numerosos ritos; cuyo centro eran los ritos sacrificiales como el guillatún.

Existe diversas teorías no mapuches sobre la etimología del vocablo CHONA , y de acuerdo con ciertos estudiosos de las lenguas originarias de Chile, el término es de origen indígena y proviene del vocablo chono Achén, que quiere decir desmoronarse o desmembrarse, lo que va en directa relación con los fiordos de la zona. De acuerdo con las observaciones de José de Moraleda en 1783, fue un término utilizado por los veliche (huilliches de Chiloé), cuyo significado sería internación o que se interna más al interior, respondiendo así a la configuración natural del Fiordo de Aisén, que, visto desde la costa del Canal Moraleda, es un trozo de mar que ingresa profundamente en el territorio con dirección oriente y que según los viejos marineros de la zona, cambiaba frecuentemente su topografía por los desmoronamientos de sus laderas.

Chona, es la esposa o mujer del chono, habitante de las tierras chilotas, también Chona, es el sonido, o sea , el fonema de la palabra JONAS .

Aun cuando hoy sabemos que el salmo que Jonás recita –según el texto bíblico– en el vientre de la ballena es un añadido posterior, los predicadores de la antigüedad lo usaban para mostrar el valor de la oración.

Se trata de una acción divina que sucede en un momento trágico y de desesperanza absoluta: de ahí que fuera tan popular entre los Padres de la Iglesia y, por ende, en las representaciones artísticas funeraria.

Era usado también en la preparación al bautismo como muestra de la conversión ( partiendo de cuanto hicieron, según el libro, los ninivitas al recibir el anuncio de la destrucción de la ciudad ). También se le relacionaba con otros personajes que habían sido salvados de las aguas como Moisés y Noé. Y dado que el mar había servido de purificación que le había permitido seguir el mandato divino, se usa como muestra del poder del bautismo.

Además, dado que Jonás había pasado tres días en el vientre de la ballena, que Jesús había comentado este hecho para compararlo con su resurrección, el bautismo en los primeros años del cristianismo se hacía con una triple inmersión en el agua que simbolizaba estos tres días e identificaba ese sacramento con la resurrección del creyente.

Finalmente y dado que el mismo Jesucristo se había identificado con Jonás en el evangelio, la iconografía del profeta es usada también para representar al mismo Cristo. Evidentemente se trata de una aproximación, pues Jonás rechazó al inicio, cumplir el encargo que Dios le hacía.

Los tecolotes o búhos águila americanos son las especies más grandes de búhos , pero no son blancos. Tienen mechones de plumas en la cabeza llamados 'orejas', aunque no tienen relación alguna con éstas.

 

Pero, por todos es sabido que los búhos no andan de día, ¿qué hacia un búho a medio día en una zona urbana?.

 

Ahí me acorde nuevamente de la fábula de la Chona, según la cosmovisión indígena y las fuentes orales ,que, aunque todos dicen que trae mala suerte, fue un presagio de buena venturanza para mi vida, ya lo vimos, como un bautismo, lo que se contradice, por lo menos en lo que a mi respecta, con lo que se sabía sobre el mito destructivo.

 

Debo aclarar que soy agnóstico y no creo ni en mitos ni en leyendas, porque los considero el alimento para los ignorantes y débiles, sin que por ello me considere culto y fuerte.

 

A más, con los días, lo consideré una aparición, una alucinación, un fenómeno, que es , visto con el tiempo , una de las tres categorías lógicas fundamentales, que significa estado pasajero o accidente y esto distingue al fenómeno de la cualidad que se aplica a los caracteres duraderos de las substancias.

 

En pocas palabras , la fábula y que solo la considero como género literario una entretención, dice , al que se le aparece la “CHONA”, un enorme búho blanco, es que algo malo le va a suceder, como información les diré que en idioma catalán “chona” es “sucia”.

 

Ya estoy por cumplir 60 años y siempre había querido escribir sobre estos sucesos, y lo digo en plural, porque cuando recién regresé de mi forzada estadía como exiliado en España , el domingo 3 de marzo del año 1985, o sea  , tenía 36 años, 20 años después de la anterior experiencia, un día domingo  nuevamente y esta vez, a media tarde regresaba por la Av. Sur de Maipú en dirección al poniente , un sorprendente ruido no urbano de ramas distrajo mi atención , al volverme, atraído por lo extraño del suceso, un enorme búho blanco lo había ocasionando, se asomo tras de mi, yo estaba solo, por lo menos ni una persona estaba cerca mío o a la vista, el sol aún hacia sus estragos resecando las hojas y no había la menor brisa que permitiera calmar el estopor y la sed, estaba súper cansado y hambriento, pero, no como para tener alucinaciones.

 

Fue como una escena repetida, pero yo no andaba de caza, regresaba a mi domicilio de una agotadora jornada laboral de domingo y de verano, con un calor sofocante aun a las 19,30 hrs.

 

Me vino a la memoria de manera fulminante esa historia de los 16 años que ya les narre, no puedo negarlo, me dio algo de miedo y hasta escalofríos. Fui a cerciorarme de qué se trataba, y me acerque tanto como pude al pájaro, tanto que casi lo agarro con la mano y éste ni siquiera se movía, él no me temía ni yo a él ,cuando estaba a punto de agarrarlo , se cambió de árbol, muy pausadamente y de manera silenciosa, quedando también completamente a mi vista y alcance de manos, así que , nuevamente trate de cazarlo vivo para ir orgulloso a mostrárselo a mis hijos que me esperaban en casa, después de tres intentos en distintos árboles y a la vista, desapareció, nunca vi para donde ni como, simplemente desapareció, se esfumó, pero al momento…..

 

El 3 de Marzo de 1985 a las 19:47 hrs, nuevamente la tierra hizo sentir su poder en la zona central de Chile.

El sismo se sintió entre la II y la IX regiones del país y tuvo una Intensidad máxima del grado VIII en la escala modificada de Mercalli, y Magnitud Richter 7,7.

La zona más afectada en la costa, el puerto de San Antonio, así como sus vecinos pueblos de Alhué, Melipilla y el no tan vecino Rengo, más al sur.

 

El epicentro se ubicó en la Latitud 33°14’25’’ y Longitud 72°2’24’’.

 

El  recuento arrojó el triste saldo de 177 muertos, 2.575 heridos y 979.792 damnificados.

           

142.489 viviendas fueron destruidas, registrándose además numerosos deslizamientos de tierra, rotura de pavimento con destrucción de la carretera Panamericana en varios puntos, caída de puentes y daños considerables en la infraestructura de los pueblos afectados, con interrupción prolongada de los servicios básicos. 

 

Creo que no tarde ni un minuto en llegar a casa que se encontraba solo a un par de calles, la gente gritaba y trataba de escapar para ningún lado fijo y, claro, paso a segundo término nuevamente la historia de búho gigante y blanco.

 

En América sólo vive el tecolote o ñacurutú, pero en Europa, África y Asia hay 17 especies de búhos grandes, digamos, si fueran perros, los gran daneses entre estas aves.

 

La distribución más amplia es la del búho real, que vive desde Escandinavia hasta España y Japón. Mide unos 71 ctm. Aunque creo que los que yo vi,  que eran entre ellos idénticos , medían sobre 80 ctm.

 

El búho NIVAL del norte de Eurasia, que en definitiva creo, de esta especie eran los ejemplares que se me presentaron con más de 20 años de diferencia, cuya hembra es blanca con algunos puntos negros en el dorso,  aunque a los “míos” no alcance a divisarle punto algunos , es peculiar,  porque se alimenta de día en especial de  Lemminis .

 

La lechuza gavilana caza también durante el día, pero es más pequeña.

 

Los leminos  no confundir con Lemures, son una tribu de roedores miomorfos. Habitan en las tundras, en la taiga y praderas árticas, en el norte del continente americano y en algunas regiones de Eurasia; se alimenta principalmente de hierba, raíces y frutos.

 

¿ Qué hace una enorme  hembra NIVAL en una zona urbana?, pues, si no hay leminos, hay guarenes, digamos, ambos, por lo menos en el primer caso , yo y NIVAL ,andábamos tras la misma presa y como en ambos, GUAREN y LEMINOS ,su ciclo de reproducción se caracteriza por ser bastante corto, lo que unido a la gran fertilidad de las hembras , entre 11 y 15 crías por camada,  hasta tres veces al año ,produce frecuentes explosiones demográficas de la especie que se compensan en parte por la actuación de depredadores y por la escasez de alimentos en determinadas épocas, aunque en el Zanjón de la Aguada lo menos que hay es falta de alimento para los guarenes.

 

Con el tiempo y analizando si escribía o no esta historia, me convencí de que la NIVAL me veía cuando joven pasar todos los días, silencioso y solitario, o sea, ella sabía que era su competencia en la caza y alimentación.

Como la vez anterior, pasé nuevamente inadvertida la anécdota de la “chona”, y le puse “CHONA”, aunque aun en la actualidad nunca he podido encontrar un escrito al respecto. Pero lo que me convenció, es más, me impulsó  a escribir  y compartirles la historia ,fue recién el viernes 14 de agosto del 2009 cuando regresaba a mi domicilio en Av sur de Maipú, el mismo domicilio de la vez anterior, pero con casi 24 años de diferencia, o sea más de 45 años del primer caso,  a eso de las 10 de la noche, pasó sobre mi volando lentamente hacia el poniente, pero en completo silencio un gran búho blanco, esta vez sí había mucha gente ensimismada, que, como yo, apresuraba el tranco en dirección al domicilio.

Ya en  mi casa llegue a la cola del noticiario de televisión, donde empezaban a dar un despacho en directo, a las 22,01 del 14 de agosto del 2009, se produjo en Santiago de Chile, un sismo grado 4,8. había ocurrido solo un par de minutos antes, pero no me había percatado porque venía caminando apresurado.

Las más refinadas y modernas técnicas satelitales (incluyendo GPS)  y  miles de sensores repartidos por el mundo, conectados con los más sensibles  sistemas de las Universidades más especializadas sobre el tema, nos informan acerca de los movimientos de las placas de la corteza terrestre para intentar un sueño: la predicción o sea anunciar algo que ha de suceder, con respecto a los movimientos telúricos.

Pero yo, estoy seguro, aunque no lo puedo demostrar, que la AYONA o virgen blanca, como la llaman los religiosos según su tradición ,o sea , la CHONA, según los mitos paganos ,es mi indicador empírico de que a los pocos minutos habrá un temblor, un importante movimiento telúrico bajo mis pies, les guste o no les guste, créanlo o no.-

 

Escritor, ensayista, inventor, pintor, diseñador naval y empresario , comprometido con las causas sociales y juveniles

Perdona mi falsa modestia, pero  "UN COMENTARIO MAS GENEROSO", lo escrito, es solamente un relato de un hecho real y objetivo, que hace algunos años pude escribir, cuando ya no andaba buscando llenar la olla para alimentar al nido. Con el tiempo adiestre el hábito de escribir mis episodios infantiles y los no tantos. fue como ir parando la cinta de mi vida por etapas. Cuando me di cuenta de la obra, puede determinar que mi solitaria vida-película, fue mucho más entretenida que los que dicen disfrutarla en "manada".

 

Escritor, ensayista, inventor, pintor, diseñador naval y empresario , comprometido con las causas sociales y juveniles

tue scritos en taller de la calle.

no lo abandones!

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saludos

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